Siempre hubieras querido tener una niña. Por eso, en cada embarazo, sin saber todavía el sexo, pues en aquella época no se sabía hasta el día del parto, comprabas muñecas, pulseras, lazos y cosas para una niña. Al final tuvistes tres varones. Según una tradición antigua, la posición donde crecía el pelo en la coronilla de un niño, pronosticaba que sexo tendría el siguiente en venir. Por lo visto mi coronilla pronosticaba que el próximo hubiera sido una niña, pero os plantasteis conmigo. Lo tenías muy claro, alguno de tus hijos hubiera sido niña se llamaría Nieves.
Mi madre Palmira Rodríguez Sola nació el 5 de agosto de 1930. Murió a la edad de 82 años, de la enfermedad de Creutzfeldt-Jakob (enfermedad neurológica que afecta al cerebro). En pocos meses su cerebro se fue degenerando, aunque hasta última hora pudimos gozar de sus besos. Este blog es para que el tiempo no borre jamás sus recuerdos.
viernes, 28 de junio de 2013
Pide un deseo...
Cuando de repente veías que una pestaña estaba en tu mano, cerrabas el puño y la ponías sobre el, me decías; pide un deseo... golpeabas el puño con tu otra mano y si la pestaña ya no estaba en tu piel, sonreias por que sabías que lo que había pensado se cumpliría.
jueves, 27 de junio de 2013
Si tu no estás aquí...
"No quiero estar así,
si tu no estás la gente se hace nadie,
si tu no estás aquí
no sé
que diablos hago amandote,
si tu no estás aquí
sabrás
que Dios no va entender por que te vas..."
Los juanetes
Al final el tiempo fue pasando y no te operaste de los juanetes. Desde que tengo uso de razón siempre te recuerdo con ellos. La bodega, nosotros tus hijos, la casa, nunca sacaste tiempo para ti y para cuidarte. Cada vez te iban afectando más en tu salud, y sobre todo a tus piernas. Tu manera de solucionarlo era ir comprando zapatos cada dos por tres nuevos, de alguna número más grande al que tu necesitabas para que pudieran ajustarse bien. Cuando vendimos la bodega y tuvimos que vaciarla, en el sótano había cajas y cajas de zapatos que habías ido comprando para que pudieras caminar bien y que entraran con aquellos juanetes que cada vez eran más grandes y que por una cosa o por otra jamás te quitaste.
miércoles, 26 de junio de 2013
Me cuesta tanto olvidarte...
"Olvidarte me cuesta tanto,
olvidar quince mil encantos
es mucha sensatez..."
Mañana lloverá
Saber si llovería o haría sol, era uno de tus temas favoritos. Incluso en los últimos años, cuando apenas salías de casa un día a la semana para ir a comprar con el Papa, siempre te interesaba saber que tiempo iba hacer. No podía dejar de ver, sobre todo por la noche, el tiempo en la televisión. Era vital para ti saber, si estaría nublado o llegaría a treinta grados la temperatura en Barcelona. Uno de los motivos por los que te gustaba saber el parte meteorológico era por la ropa que tenías que lavar. Así sabías de antemano si podías tender la ropa en el balcón de tu habitación si el hombre del tiempo decía que sería un día soleado. Además siempre he pensado que tenías un don para adivinar que tiempo haría. Cuando era un adolescente, recuerdo que iba a salir una tarde con los amigos. Hacía una tarde de verano espléndida con un sol que iluminaba todo el cielo. Me dijiste que me llevara el paraguas, que iba a llover. No te tomé en serio y no lo cogí. Mientras estaba con mis amigos paseando por el centro, de repente el cielo se oscureció, y cayó un chaparrón que nadie hubiera podido imaginar minutos antes. Solo tu.
lunes, 24 de junio de 2013
Tenía tanto que darte...
"Tenía tanto que darte,
tantas cosas que contarte,
tenía tanto amor
guardado para tí"
Tus palabras
Debía tener unos diez o once años. Era verano, por la tarde. En esa época del año los niños nos pasabamos casi todo el día jugando en la calle. Aquella no fue la primera vez que me insultaban, pero a lo mejor fue la primera que yo lloré delante tuyo. Estabamos jugando en la pista de baloncesto y como siempre sin saber porqué alguien me llamaba con aquella palabra que muy bien no sabía que significaba. Pero que hacía reir a todos los demás y a mi me humillaba. Subí a casa. Tu notaste que algo no iba bien. Lloré y al final te conté lo que los otros niños me habían llamado. Alberto, a ti no te falta ni un brazo, ni una pierna, tu eres normal. Creo que ya con aquella edad tu ya me estabas diciendo que fuera como fuera no me ibas a dejar de querer.
domingo, 23 de junio de 2013
Estas llorando?
Hoy he vuelto a escuchar tu voz a través de Fernando. Como os parecéis... Ha llamado mientras estábamos en la casa de la "prima" del Papa. Después de hablar con Papá he cogido el teléfono y Fernando no hablaba, entonces me ha sucedido como me pasaba contigo, sin verte adivinaba que estabas llorando. He tenido con él la misma sensación. Tenéis los mismos silencios al teléfono cuando de repente os emocionáis. El estaba llorando por que te echaba de menos y no puede olvidarte como todos los que te queremos.
sábado, 22 de junio de 2013
Desde pequeño
Cuando era pequeño José tenía miedo por la noche. Seguro que ese miedo lo notabas, aunque estabas en otra habitación, por eso ibas cada noche y le tapabas con la sabana o la manta hasta las orejas. Le decías que si estaba tapado así no tenía por que tener miedo. Ahora después de muchos años se ha convertido una costumbre para él a la hora de dormir. Tus palabras y tu consejo le sirvieron para que sus miedos huyan para siempre en cuanto cierra los ojos para soñar.
viernes, 21 de junio de 2013
Todo está en su sitio
Hoy he estado mirando desde la ventana de tu habitación, el puente nuevo que tanto te gustaba. Siempre me vienen las imágenes de los últimos días que estuviste allí. La habitación, como el resto del piso, esta todo nuevo; las paredes pintadas de blanco, las puertas de madera, las ventanas de aluminio, el suelo de parquet... y vacío. No hay nada de lo que durante años lleno tu casa. Pero a pesar de no haber nada sigo viendo los muebles, los objetos, tal como tu los tenías. Los veo nítidos, como si siguieran allí. Y cuando me voy y ando por el puente camino de la estación de tren, sigo mirando al balconcito de tu habitación para ver si sales a ver como me voy y me saludas para despedirte de mi.
jueves, 20 de junio de 2013
Nuestro viaje
Para no coger un taxi, te dije que iríamos hasta casa en la silla de ruedas. Tu llevabas el vestido blanco con dibujos rosas y grises. Íbamos por cruzando las calles del barrio. Tu mirabas a todos los lados como si estuvieras haciendo un viaje por lugares remotos y maravillosos. Te indicaba el camino que tomaríamos y tu repetías; "ya estamos tan cerca de casa". No te creías que la distancia entre el ambulatorio y la casa fuera tan poco. En la silla todo era más rápido. Ese fue nuestro viaje, entre los altos edificios, cruzando pasos de peatones, esperando a que los semáforos se pusieran verdes, viendo la gente pasear. Pensé que haríamos muchos viajes más como este. Y que te llevaría a muchos lugares que quería que vieras para compartirlos juntos.
miércoles, 19 de junio de 2013
19 de junio de 2012
Hace un año tu vida cambio de golpe. De una manera forzada, por tu salud, tuvimos que tomar la decisión de que no podíais estar solos en casa. Aquella noche no dormiste nada. Yo tampoco. De vez en cuando iba a tu cuarto, y estabas con la luz de la mesita noche encendida y pensando. Te preguntaba como estabas y te volvía a decir que era lo mejor. Que donde ibas, estaríais tu y Papá más cuidados. Quizás no te pregunté si tenías miedo, quizás sabía que lo tenías y no quería escucharlo. Aunque estaba convencido que era lo mejor para vosotros, también sabía con certeza que tu no querías irte de tu casa. Que aquello te dolía y te iba a doler mucho. En tu casa estaba toda tu vida y cuando digo toda tu vida es por que en todos los armarios y habitaciones habían montones de cosas a las que te aferraste como si fueran parte de ti. Miles de recuerdos que nunca tiraste aunque fueran viejos y no sirvieran para nada. Hoy hace un año que dejaste de ver las paredes de aquel piso donde estuviste los últimos años de tu vida. Te arrancamos de allí con todo el amor que pueden tener unos hijos preocupados por sus padres, pero sé que fue doloroso y triste. Por eso este blog, por que no quiero que el tiempo borre nada de esa vida, que fue la tuya, mamá.
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