Hace un año tu vida cambio de golpe. De una manera forzada, por tu salud, tuvimos que tomar la decisión de que no podíais estar solos en casa. Aquella noche no dormiste nada. Yo tampoco. De vez en cuando iba a tu cuarto, y estabas con la luz de la mesita noche encendida y pensando. Te preguntaba como estabas y te volvía a decir que era lo mejor. Que donde ibas, estaríais tu y Papá más cuidados. Quizás no te pregunté si tenías miedo, quizás sabía que lo tenías y no quería escucharlo. Aunque estaba convencido que era lo mejor para vosotros, también sabía con certeza que tu no querías irte de tu casa. Que aquello te dolía y te iba a doler mucho. En tu casa estaba toda tu vida y cuando digo toda tu vida es por que en todos los armarios y habitaciones habían montones de cosas a las que te aferraste como si fueran parte de ti. Miles de recuerdos que nunca tiraste aunque fueran viejos y no sirvieran para nada. Hoy hace un año que dejaste de ver las paredes de aquel piso donde estuviste los últimos años de tu vida. Te arrancamos de allí con todo el amor que pueden tener unos hijos preocupados por sus padres, pero sé que fue doloroso y triste. Por eso este blog, por que no quiero que el tiempo borre nada de esa vida, que fue la tuya, mamá.
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