viernes, 28 de junio de 2013

Pide un deseo...

Cuando de repente veías que una pestaña estaba en tu mano, cerrabas el puño y la ponías sobre el, me decías; pide un deseo... golpeabas el puño con tu otra mano y si la pestaña ya no estaba en tu piel, sonreias por que sabías que lo que había pensado se cumpliría.

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