Hoy he estado mirando desde la ventana de tu habitación, el puente nuevo que tanto te gustaba. Siempre me vienen las imágenes de los últimos días que estuviste allí. La habitación, como el resto del piso, esta todo nuevo; las paredes pintadas de blanco, las puertas de madera, las ventanas de aluminio, el suelo de parquet... y vacío. No hay nada de lo que durante años lleno tu casa. Pero a pesar de no haber nada sigo viendo los muebles, los objetos, tal como tu los tenías. Los veo nítidos, como si siguieran allí. Y cuando me voy y ando por el puente camino de la estación de tren, sigo mirando al balconcito de tu habitación para ver si sales a ver como me voy y me saludas para despedirte de mi.
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